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Un telón con más de 100 años

Mientras historias como la de Jack el Destripador aterraban a los habitantes del este de Londres, la prosperidad se instalaba en el extremo opuesto de la ciudad: en medio de hoteles y prósperos comercios los teatros londinenses ya tenían la capacidad de albergar a 115.000 espectadores.
 
Poster de 1889. Cortesía de las Colecciones del Museo del Teatro, Londres.
Este es el poster de la obra que se presentaba en el Teatro Real en 1889. Actualmente es la sede de Los Productores.

El número es elocuente si se considera que el aumento que se produjo desde entonces hasta 1930 fue solo de 27.000 nuevos asientos.

Casi la totalidad del mapa que se conoce en la actualidad sobre el West End, lugar en el que se concentran los teatros del centro de la capital británica, se había diseñado -y completado- en 1914.

Si bien es cierto que posteriormente se anexaron nuevas estructuras, el verdadero cambio en el rostro del West End ocurrió en 1945 como consecuencia de los bombardeos alemanes de la Segunda Guerra Mundial.

El Blitz

La huella del conflicto bélico fue determinante en el mundo de las marquesinas, en particular después de los bombardeos de 1940. Los daños ocasionados por las 18.000 toneladas de explosivos que cayeron en los alrededores de la zona, impidieron que el área se recuperara antes de 1950.

 

 

West End.
Hoy en día existen 40 teatros comerciales en el West End.

La posibilidad de visualizar los teatros desde el aire con facilidad los convirtió en un blanco certero. El daño fue mayor porque muchos se encontraban cerca y porque estaban construidos con materiales fácilmente inflamables.

Así, si una bomba caía sobre el techo de un teatro, era prácticamente seguro que los daños internos serían considerables y que las llamas se propagarían a los edificios aledaños.

El 7 de septiembre de 1940 el Mundo de los Teatros -como también se conoce al West End- se encontraba totalmente operativo con 42 teatros. Una semana después, el 15 de septiembre, tan solo uno permanecía abierto: The Windmill.

Los 40 teatros comerciales que existen en la actualidad son los que sobrevivieron a la Segunda Guerra Mundial -después de las consecuentes reparaciones- y a la explotación comercial que siguió a la posguerra en zonas emblemáticas de Londres, como Soho y Covent Garden.

La amenaza de los números

LAS CIFRAS
Los ingresos del propietario de un teatro de 800 asientos con dificultad alcanzan los US$520.000.
Producir un musical puede costar más de US$5 millones, pero si no resulta exitoso, pierde más de US$80.000 semanales.
La construcción de un teatro podría ascender hoy en día a US$100 millones.
De 10 obras que se presentan en el West End 7 no logran recuperar la inversión, 2 apenas cubren los costos y una genera ganancias.

(Fuente: Museo del Teatro, Londres.)

La impronta del estilo art deco, característico de la década de los 20 y los 30, es evidente en muchos de los edificios del West End.

Sin embargo, el toque victoriano tardío de los escenarios en la capital británica -que se traduce en la existencia de tres entradas- es una herencia de las primeras regulaciones del Consejo de Londres en lo que a fuego se refiere.

Uno de los principales retos a los que se enfrentan los teatros del West End en el siglo XXI, de acuerdo a una exposición presentada en el Museo del Teatro en Londres, y considerando la larga data de muchos de sus edificios, es el tema de la remodelación de sus estructuras para adecuarlas a los estándares contemporáneos.

Un estudio elaborado recientemente sugiere que para cumplir este objetivo en los próximos 10 años sería necesaria una inversión superior a los US$400 millones.

El otro aspecto fundamental que amenaza el destino de los musicales es el monetario. Tal y como explica Richard Pulford, director ejecutivo de la Sociedad de Teatros de Londres, los números son un factor clave en esta ecuación.

Escena del Fantasma de la Ópera.
El Fantasma de la Ópera se estrenó en 1986 y el éxito de taquilla se compara con la Guerra de las Galaxias.

“No puedes mantener un espectáculo si no generas dinero. La rentabilidad de una obra depende del número de espectadores que tenga. En la actualidad dos de cada tres espectáculos pierden dinero”.

Se inicia una especie de círculo vicioso pues en la medida en que el espectáculo no genere ganancias, la capacidad de inversión en la estructura disminuye.

Honrosas excepciones

Como consecuencia de la rentabilidad de los espectáculos, la oferta en las calles del West End suele ser variada y con una rotación elevada. Actualmente los seguidores de los musicales pueden deleitarse con obras como Fama, Chicago, La Mujer en Blanco, Los Productores y Mamma Mia, por mencionar sólo algunos.

Pero los clásicos, sin duda, son Los Miserables y el Fantasma de la Ópera.

ALGUNOS DATOS
En 1914 un actor principal ganaba US$4.500 anualmente. Equivalente en la actualidad a US$435.000.
Actualmente en el West End se venden 12 millones de entradas cada año.
20% de las entradas son adquiridas por visitantes extranjeros.
Los teatros generan 27.000 puestos de trabajo directos
(Fuente: Museo del Teatro, Londres)

El primero se estrenó en 1985 y tiene reservaciones hechas hasta el 2006, alrededor del mundo más de 50 millones de personas han disfrutado de la adaptación teatral de la Francia revolucionaria del siglo XIX retratada por Víctor Hugo.

El Fantasma de la Ópera, por su parte, exhibe un curriculum similar. En el plano comercial su éxito puede compararse incluso con éxitos de taquilla como Titanic, la Guerra de las Galaxias y E.T.

Se estrenó en 1986 y con más de 7.000 presentaciones en su haber, es el segundo musical que ha logrado permanecer por más tiempo sobre las tablas.

El primer lugar lo ocupa Cats, pese a que bajó el telón definitivamente en 2002 justamente porque se había vuelto económicamente insostenible.

Más de cien años después de que fueran estrenadas las primeras obras en el West End, el telón sigue arriba sorteando escollos.

Noviembre 4, 2005 - Publicado por Sefarad | Teatro | | 1 comentario

1 comentario »

  1. [...] Un telón con más de 100 años [...]

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