Un casto beso
No ha sido un beso de película, pero quedará para siempre en las hemerotecas. Por lo inusual. He estado buceando en los archivos y ni siquiera en las imágenes en blanco y negro de su boda -el ya lejano 14 de mayo de 1962-, cuando ella era una silenciosa princesa que llegaba de Grecia y él un espigado chicarrón que parecía haber nacido para los uniformes, se les ve besarse. En la entrega de algún premio, casi siempre de vela, hay algún ósculo protocolario, pero poco más. No son los Borbones españoles estirados y fríos como los Windsor británicos pero la gente de la realeza se frena mucho a la hora de los arrumacos. Quizá por eso, nos vamos a hartar de ver reproducido este casto beso.
Habían llegado a la clínica Ruber después de las doce y media del mediodía. Estuvieron más de hora y media en la habitación número 10, que es donde se encuentran ingresadas Letizia y la pequeña Leonor, y salieron a la puerta a lidiar con la prensa y desvelar pequeños secretos.
“Es gordita, redondita y llorona“, comentaba Sofía, mientras Juan Carlos corroboraba a su lado sonriente.
En esos casos, siempre se preguntan obviedades y no tardó en saltar la más común:“¿A quién se parece la pequeña, Majestades?”
La Reina soltó lo que se dice siempre: “No sabría decirlo, tiene una mezcla de los dos”.
Añadió que la niña tiene el cabello castaño y le atribuyó, en broma, de haber hecho llegar la lluvia que tanto necesitamos.
El Rey optó por lo sensato: “Yo no sé, cuando son tan pequeños es difícil establecer los parecidos, es muy pronto”.
Ambos coincidieron en que les encanta el nombre de Leonor, que todavía no sabemos de dónde ha salido, y confesaron que la la elección fue un secreto “muy bien guardado“.
A pesar de que su pagina Web no es precisamente un dechado de pericia informática, el equipo internauta de la Casa Real se puso en marcha en plena madrugada y antes de que los despabilados se le adelantarán, copó casi todas las combinaciones normales de dominios con el nombre de la hija de los Príncipes de Asturias. Entre los acaparados y pensando ya en la reforma constitucional, agarraron el de reinaleonor. En todas las variantes: com,net, org…
¿Quién no se acuerda del revuelo organizado en la Red cuando se anunció el compromiso de Felipe y Letizia? Pues bien, en esta ocasión no habrá pifias. ‘Princesaleonor’, ‘infantaleonor’ ‘infanta-leonor’, leonorreina’, ‘leonorprincesa’, y ‘leonordeborbon‘ ( en todas sus extensiones comerciales, ‘.com’, ‘.net’, ‘.org’, ‘.biz’, y ‘.info’) y hasta ‘reinaleonor.com’, están ya en manos La Zarzuela.
Al preguntarle al Rey cuál creía que era el motivo de la elección de este nombre para la infanta de España, respondió: “Será porque les habrá gustado, aunque también ha habido muchas reinas de Aragón, Navarra y Portugal que se han llamado así. Me parece muy bien“.
Los Reyes , como había hecho Felipe una shoras antes y no se cree nadie, también insistieron en que desconocían el sexo del bebé: “No sabíamos nada, ni ellos tampoco”, relató el Rey. “Yo he perdido una apuesta”.
Cuenta Mábel Galaz en El País que durante la pasada entrega de los Premios Príncipe de Asturias se supo que doña Sofía, en una de las recepciones a la que asistieron los premiados, confesó que ella tenía la “intuición” de que se trataba de un niño. Esta confesión desató todo los rumores, y en los últimos días de embarazo aumentó la creencia general de que Letizia esperaba un varón.
Leonor es el séptimo nieto de los Reyes y la tercera niña de la Familia Real. Niñas son las dos hijas menores de las infantas Elena y Cristina.
Los Reyes contaron también a las puertas del Ruber, tras conocer a su nieta, que los Príncipes de Asturias no habían decidido todavía la fecha del bautismo, ni quiénes serían los padrinos de Leonor: “No sabemos nada. Son ellos los que tienen que decidir”.
Todo indica que el bautismo se celebrará por todo lo alto, en el Palacio Real y después de navidades.
Como en estos asuntos siempre hay familia por ambas partes y suegros y yernos y hasta cuñadas, Juan Carlos y Sofía tenían que coincidir y coincidieron coincidieron en la clínica Ruber con Paloma Rocasolano. Y también con el padre de Letizia, Jesús Ortiz, y su segunda esposa.
Y como no podía ser menos, porque para eso están los servicios de protocolo y los jefes de comunicación, cuando toda la familia estaba reunida en torno a Leonor, apareció el presidente Zapatero con su esposa Sonsoles.
Fue justo después, tras hablar con los periodistas y en justo antes de que el Rey Juan Carlos iniciara la marcha y la Reina Sofía decidiera volver dentro, cuando la pareja real se dio ese beso, tan casto, tan real y tan inusual.
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